Swaps ¿qué son y para qué sirven? ¿cómo funcionan? + Tipos | Guía fácil 2020

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swaps

En los últimos años los swaps se han convertido en la herramienta perfecta de muchas empresas para invertir a largo plazo. Seguramente ya habrás oído hablar sobre swaps pero ¿sabes realmente qué son y cómo funcionan?..

Swaps ¿qué son?

Un swap (del inglés “intercambio”) es un contrato derivado según el cual dos partes acuerdan intercambiar instrumentos financieros como tipos de interés, flujos de caja, tasas de cambio, etc. durante un periodo de tiempo preestablecido.

En otras palabras, tú y yo hacemos un contrato según el cual nos comprometemos a intercambiar unas cantidades de dinero en el futuro.

Por ejemplo:
digamos que acabas de montar una empresa y solicitas un crédito al BBVA. Como eres [email protected] en el terreno, el banco te va a cobrar un interés variable del 7% (referenciado al Euríbor).

Tu primo Manuel, que ya tiene una empresa, ha solicitado el mismo crédito. Sin embargo, como él ya tiene una buena calificación, le conceden el mismo crédito a un 5,5% de interés fijo.

¿Cómo se produce el swap? Digamos que tú intercambias con tu primo el tipo de interés (no los préstamos) mediante un contrato swap.

De esta manera, tú te beneficias pagando menos: un 5,5% de interés fijo, mientras que tu primo ve como el Euríbor cae y su interés variable se reduce al 5% por lo tanto, él también paga menos intereses que con su crédito inicial.

Como ves, aquí se intercambia el pago de intereses, uno fijo y otro variable. Esto es lo que ocurre en la mayoría de los swaps (no en todos), aunque se pueda intercambiar prácticamente cualquier instrumento (no solo intereses), casi siempre una parte está referida a un valor fijo mientras que la otra parte a uno variable.

En cualquier caso, la razón principal del contrato (en este ejemplo los créditos solicitados) no cambia de manos, sino los intereses (instrumentos financieros).

Importante ¡no te confundas con los Swaps en forex! Aunque tienen mucho que ver, los swaps de Forex (también conocidos como puntos swap o comisiones swap) son unos intereses nocturnos que tienes que pagar si quieres mantener tus posiciones abiertas por la noche (overnight). También se los conoce como rollover.

Fuente: Yotube, canal: «Lorenzo Preve»

Componentes de un swap

Dado que los swaps, como acabas de ver, no son otra cosa que contratos a futuro, el acuerdo que firman las dos partes debe contener como mínimo estos parámetros:

1. Fecha de inicio y final del swap.

2. Valor o asset base sobre el que se lleva a cabo el intercambio (llamado “principal”); siguiendo nuestro ejemplo, esto serían los créditos solicitados al BBVA (pero también pueden ser bonos, divisas, etc.)

3. Monedas en las que se harán los intercambios de flujos: en este ejemplo, en euros.

4. Instrumento financiero que se va a intercambiar (fijo y variable). En este caso, los tipos de interés fijo (al 5,5%) y variable (al 7%).

5. Índice de referencia que influye sobre el tipo variable. Según nuestro ejemplo, este interés de referencia sería el Euríbor.

6. Frecuencia de los pagos (único, mensual, trimestral, anual, etc.)

7. Base de cálculo de las dos partes: como vemos, esto sería el Euríbor a 1 año.

¿Quién negocia con swaps?

Dado que se trata de acuerdos muy concretos entre dos partes, los swaps no se negocian en bolsas organizadas sino más bien entre negocios (B2B) o entre instituciones y entidades financieras.

A este tipo de derivados entre dos partes si intervención de un tercero, se les conoce como over the counter (OTC).

Sin embargo, esto no es del todo 100% verdad y no quiere decir que las dos partes se tengan que conocer en persona, ya que este tipo de intercambios se suele hacer a través de una entidad financiera que vela por la transacción.

¿Para qué se usan los swaps?

Las empresas negocian swaps mayoritariamente cuando invierten a largo plazo.

Aunque probablemente haya más motivos, éstas son algunas de las razones principales por las que compañías e instituciones echan mano de los swaps:

1. Como parte de una estrategia empresarial para protegerse de los riesgos asociados a los tipos de interés variables (una subida) y a las tasas de conversión de monedas.

2. Para conseguir mejores tipos de interés al solicitar un préstamo en otra divisa (especialmente empleado por empresas internacionales).

3. Para especular con el estado de un activo o un mercado en el futuro.

Tipos de swaps

En realidad, se pueden negociar swaps de cualquier instrumento financiero, incluso servicios o bienes. Sin embargo, los tipos de swaps más populares con los que te puedes encontrar son:

1. Swaps de tipos de interés (Interest Rate Swaps)

Este tipo de swaps se pueden dividir a su vez en dos subcategorías:

1. Interest Rate Swaps (IRS)
Éste es exactamente el ejemplo que hemos visto al comienzo de esta guía. Se trata de un intercambio de pago de intereses en la misma moneda, referenciado uno a un interés tipo fijo y el otro a uno variable.

2. Basis swaps
Los basis swaps son como los IRS, pero en lugar de emplear las mismas referencias (por ejemplo el Euríbor o el Eonia, etc.) se emplean bases o frecuencias diferentes, por ejemplo: intercambiamos los intereses, uno referido al Euríbor a 6 meses y el otro al Euríbor a 1 año.

2. Swaps de créditos (Credit Default Swap – CDS)

Se trata de un acuerdo entre dos partes que acceden a intercambiar la protección de impago de un préstamo.

Es como si fuera una póliza de seguros, vamos a verlo con un ejemplo: digamos que compras Bonos de la empresa “Chicles SA” y por lo tanto, tienes derechos sobre ellos y recibes dividendos de forma periódica. El día que los quieras vender, recibirás más o menos el dinero que pagaste por ellos (llamado “el principal”).

Ahora bien, digamos que para cubrirte las espaldas en caso de que Chicles SA quiebre o no pueda asumir sus pagos a los inversores, contratas un Swap de crédito en tu banco.

Al tú contratar este swap, vas a tener que pagar un dinero todos los meses al banco (como un seguro). Por su parte, si Chicles SA quiebra, el banco se compromete a comprarte los bonos o lo que es igual, a devolverte a ti el principal y los intereses que falten.

Como ves, son bastante prácticos y por ello su uso se ha incrementado exponencialmente en la última década.

3. Swaps de materias primas (Commodity Swaps) o de productos básicos

Aunque en realidad puedes negociar con cualquier materia prima (metales, energías, grano, etc.), la mayoría de estos swaps utilizan como subyacente el petróleo.

Aquí las dos partes acuerdan intercambiar el precio fijo del subyacente (ejemplo: oro) por un precio variable (de mercado o referido a otro valor) en un período de tiempo concreto.

Por ejemplo, digamos que eres [email protected] y tienes una producción anual de 1.000 toneladas de tomates. En el mercado actual, la tonelada de tomate está a unos 83 EUR.

Como no quieres arriesgar tu negocio y prefieres ir por lo seguro, acuerdas con tu banco un swap de productos básicos para los próximos dos años.

Aquí el banco accede a pagarte un precio fijo por tus tomates (los 83 EUR por tonelada) durante dos años, y tú accedes a pagarle un precio variable según el precio de mercado.

Si el precio del tomate baja, tú más feliz que una perdiz porque el banco te paga igualmente el precio fijo que habéis acordado. Si el precio sube, serás tú el que tenga que abonarle al banco la diferencia.

4. Swaps de divisas (currency swaps o cross currency swaps)

Un swap de divisas es un intercambio de intereses y/o del principal de una moneda por el interés y/o el principal de otra divisa diferente, por ejemplo: el par EUR/USD.

Como ves, en algunos casos y a diferencia del resto de swaps que hemos visto, los swaps de divisas también intercambian el principal.

Fuente: Yotube, canal: «Economic Pills»

En este sentido nos podemos encontrar varios escenarios:

1. Puedes intercambiar el principal de una divisa por el principal de otra a futuro y con un tipo de cambio acordado de antemano.

2. Puedes intercambiar los tipos de interés (no el principal) de una divisa, por los tipos de interés de la otra sobre un préstamo de igual tamaño.

3. Puedes intercambiar el principal y los tipos de interés de dos divisas diferentes.

Digamos que quieres negociar un swap sobre el par EUR/USD, es decir, tú intercambias tus Euros + el tipo de interés por Dólares + el tipo de interés.

Desde el principio y durante el tiempo que dure el contrato, no solo vas a intercambiar los intereses sino también el principal, esto es, tus Euros.

Y así cada parte va a ir pagando sus intereses hasta que termine el acuerdo, momento en el cual tanto intereses como principales vuelven a cambiar de manos a precio de mercado o a un precio ya acordado.

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